Rodapié de MDF lacado blanco
El rodapié cierra el encuentro entre suelo y pared, y resuelve dos cosas a la vez: tapa la junta de dilatación que toda tarima necesita y protege la pared de golpes y de la fregona.
El MDF lacado en blanco viene ya con el acabado de fábrica, lo que evita lijar y pintar en obra. Es la opción más habitual en reforma porque combina con cualquier tono de suelo y encaja tanto en un interior clásico como en uno minimalista.
Se instala con adhesivo de polímero MS sobre pared lisa, o atornillado y con los tornillos tapados con masilla si el paramento es irregular. Mide siempre el perímetro completo de la estancia y añade un 10 % extra: los cortes en inglete de las esquinas generan más desperdicio del que parece.
Celosía enmarcada de pino
La celosía resuelve la ocultación sin cerrar el paso del aire ni de la luz, algo que un panel ciego no consigue. Se usa como separador de terraza, para tapar equipos de climatización, como soporte de plantas trepadoras o simplemente como elemento decorativo en pared.
Al venir enmarcada, la pieza gana rigidez y se puede fijar directamente a pared o entre postes sin necesidad de estructura adicional. En exterior, un tratamiento protector cada dos años mantiene el tono del pino y alarga bastante su vida.
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